(+34)971 45 06 71
Este sitio en..      

Alquiler de coches en Cuenca.

CUENCA

Entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar se asienta esta ciudad de Castilla-La Mancha, inscrita en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su riqueza monumental. Su casco histórico se despliega al borde de paredes rocosas, en plena serranía de Cuenca. La Catedral, las Casas Colgadas y calles empedradas atrapan al más avezado viajero. Un antiguo convento de dominicos alberga el Parador de Turismo de Cuenca, donde el huésped descansará y degustará las recetas más tradicionales de la región. Una de las mejores fechas para visitar la ciudad es durante la Semana de Música Religiosa, fiesta de Interés Turístico Internacional. Arte, historia, deportes de aventura, termalismo y caza, son sólo algunas de las posibilidades que ofrece esta provincia de Castilla-La Mancha.

Con un casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Cuenca se extiende desde lo alto del promontorio que domina las ruinas del castillo árabe, antigua alcazaba de Kunka. Mientras, abajo, la ciudad moderna crece por la vega del Júcar.

La “ciudad alta”, el trazado medieval que caracteriza a la ciudad, comienza frente a la parroquia de Nuestra Señora de la Luz, a los pies del puente de San Antón. Aquí se inicia un recorrido de cuestas, escaleras y miradores que proporcionan bellas perspectivas.

La primera parada puede ser la iglesia de San Felipe Neri, sobria construcción que adquiere protagonismo durante la Semana Santa, al cantarse en sus escalinatas el tradicional Miserere. Su interior se encuentra decorado con motivos barrocos y rococós. Al otro lado de la plaza del Carmen podemos subir a la plaza de Torre Mangana, antigua atalaya conquense y uno de los símbolos de la ciudad, visible desde casi cualquier punto. A un paso se encuentra el Museo de la Ciencia.

Antes de llegar a la Plaza Mayor pasaremos por la plaza de la Merced, donde se nos muestran buenos ejemplos del barroco conquense en su iglesia y convento de La Merced, y en el seminario mayor de San Julián. En la plaza Mayor se alzan los arcos del Ayuntamiento y la Catedral gótica de Nuestra Señora de Gracia, edificada sobre una antigua mezquita. Su estructura alterna elementos góticos, renacentistas y barrocos, fruto de un largo periodo de construcción. Su monumental fachada inacabada acompaña a los balcones de madera y rejas de hierro forjado de las casonas nobiliarias de la plaza, cuyos bajos son ocupados por mesones.


Por detrás del templo parte una calle que lleva a las Casas Colgadas, monumento emblemático de la ciudad, que datan del siglo XV. Una de las casas alberga el Museo de Arte Abstracto Español, uno de los mejores de España. Los balcones de madera de las Casas Colgadas cuelgan sobre el cauce del Huécar, pero hay que cruzar el río para contemplar una de las mejores panorámicas. En esta ribera podemos visitar el Parador de Turismo de la ciudad, el antiguo convento de San Pablo. Hospedarse aquí es sólo comparable a la oportunidad de degustar las suculentas recetas conquenses que nos brinda su restaurante. Zarajos (tripas de cordero asadas), morteruelo (especie de paté caliente) o ajoarriero (guiso de bacalao) son algunos platos de origen pastoril a los que se suman guisos de verduras, asados y pescados de río. Almendras, miel e higos se incorporan en cualquier especialidad de cocina imaginativa y, en los postres, componen el alajú (torta de miel, higos y almendra). Entre las bebidas, hay que destacar los vinos de la Denominación de Origen de La Mancha y el resolí, licor elaborado con café, azúcar y corteza de naranja.


Hay muchos lugares para visitar en Cuenca, si no te quieres perder ninguno y así  poder llegar a todos esos rincones tan llenos de encanto, lo mejor es hacerlo en coche, es cómodo, personal y rápido, consulta las ofertas en alquiler de coches en Cuenca.

Volviendo al trazado urbano de Cuenca, en él encontramos rincones llenos de encanto donde se dan cita pilones de agua, pequeños arcos y callejuelas. Entre la Catedral y las Casas Colgadas podemos visitar, además, el Museo Provincial, en la Casa del Curato, el Museo Diocesano y el Palacio Episcopal.

Camino al punto más alto de la ciudad nos esperan interesantes construcciones religiosas como las iglesias de San Miguel, San Nicolás y San Pedro, y la ermita de Nuestra Señora de las Angustias. Merece la pena hacer este recorrido cuando ya ha anochecido y toda la ciudad se encuentra iluminada. Otra posibilidad es caminar por las Rondas, sendas que nos ofrecen las mejores vistas de las hoces y de esta ciudad, integrada en plena naturaleza.


UN POCO DE HISTÓRIA


Se ha afirmado que por las tierras de Cuenca pasaron los concanos, ferocísimo pueblo que se mantenía de la sangre de los caballos mezclada con leche; también es posible que los lobetanos, habitaran aquí, fusionándose con los celtíberos citeriores formando un pueblo mixto. Hay en Cuenca una calle que lleva su nombre; y por último, también las legiones del Imperio Romano dejaron huella de su paso por Cuenca, con un pequeño puente romano sobre el río Moscas y una fuentecilla.

Con la llegada de las tropas aganeras, se comenzó a hablar de Cuenca como un centro urbano consolidado, llegando incluso sus alfombras y el arte de la eboraria, a tener fama en Al Andalus; también los trabajos en marfil realizados por los artesanos conquenses eran conocidos en la corte de Toledo. Los musulmanes construyeron una inexpugnable fortaleza, probablemente llamada Conca, en lo alto de la atalaya para controlar los accesos a la Serranía, y protegida por las rocas de las hoces que hacían de muralla. Con el tiempo, la población aumentó y se ampliaron las murallas, llegando a tener un millar de habitantes. En lo que hoy es la Plaza de Mangana estaba el Alcázar, la zona de comerciantes y artesanos se centraba en la actual Plaza Mayor y la Mezquita estaba en la actual Catedral.

En la época omeya, Cuenca desarrollaría una gran actividad agrícola y una industria textíl que hicieron de ella uno de los centros de importancia del califato. A partir de 1091, y con la muerte del gobernador de Córdoba, Al Mamum, se llevarían a cabo una serie de conquistas y guerras entre almorávides y cristianos, estos últimos con Alfonso VI como monarca, Zayda como su mujer y Sancho como hijo de éstos. Los catillos de Uclés, Huete y Cuenca serán invadidos, derrotando así a las tropas cristianas mandadas por Sancho, tomando posteriormente diversas plazas, ente ellas, la de Cuenca.
En este siglo Cuenca cambiaría varias veces de dependencia y sufriría el asedio de otro pueblo como el magrebí, los austeros y ortodoxos almohades.
Alfonso VIII sitió la ciudad durante nueve meses hasta que al final consiguió agotar a sus habitantes por el hambre o con proyectiles. Siendo el 21 de Septiembre de 1177, festividad de San Mateo, el día que Alfonso VIII entró y pisó Cuenca. Un leyenda piadosa de la conquista de Cuenca dice que el pastor Martín Alhaja o Alhaxa, a quien se le apareció la Virgen, hizo pasar a los cristianos por la puerta de Aljaraz, actualmente llamada Puerta de San Juan, donde empieza la parte alta de la ciudad y por donde penetraron castellanos, leoneses y aragoneses reforzados por los Caballeros

Tras la conquista, Cuenca aumentó su población muy rápido, constituyéndose en ella un concejo y una sede episcopal; siendo Juan Yañez el primer Obispo de Cuenca elegido en 1182. El concejo se rigió por el Fuero de Cuenca, considerado por los juristas como uno de los más perfectos. Escrito en latín, traducido posteriormente al cstallano, su importancia radica en ser el prototipo de los fueros de Castill, León, Aragón y Portugal. De esos privilegios que acogía el fuero, hizo célebre el dicho "di que eres de Cuenca y entrarás de balde".

Una vez conquistada Cuenca, no tardaría en cambiar su aspecto urbanístico: los musulmanes quedaron relegados a su barrio, la zona de Mangana, donde conservaron una mezquita; los judíos, ocuparon la calle de Zapaterías. El resto fue ocupado por los cristianos. La vida se desarrolló en torno a la Plaza Mayor, alrededor de la cual se tejía un entramado de callejuelas y rincones donde se alternaban casas, talleres de artesanos y tiendas de mercaderes. La muralla que rodeaba Cuenca disponía de seis puertas y tres portillos. Mediante ellos, la ciuda se comunicaba con el exterior y por las noches eran cerrados para proteger la urbe de posibles ataques imprevistos. Sobre la muralla se construyeron varias iglesias como la de San Miguel y San Juan en la parte del Júcar, y las de San Martín, Santo Domingo, Santa Cruz y San Gil en la del Huécar. También en el centro se construyeron iglesias, algunas de ellas ya desaparecidas y otras no, como las de el Salvador y San Andrés.
Así, el aspecto de Cuenca por estas fechas era el de una ciudad con muchas iglesias, casas adosadas a la muralla rocosa, una muralla rodeando la ciudad y el castillo, dominando toda la población.

Industria en Cuenca
Durante los siglos XIV y XV tuvieron lugar las contiendas entre bandos nobiliarios (destacando las familias de Lope Vazquez de Acuña y la de Diego Hurtado de Mendoza) y se empezó a configurar la parte baja de la ciudad. Aparecieron dos nuevos barrios: el barrio de San Antón y el de Tiradores. 
Es importante también en 1411 la reforma municipal sufrida por Cuenca.
Al esplendor urbanístico y aruqitectónico en la Baja Edad Media, Cuenca se convirtió en una ciudad pujante e industrial con una notable expansión económica, atribuida sobre todo, a la producción textil y ganadera. El comercio de paños y la producción de alfombras trajo consigo una extensa e¡industria de transformación de lanas con alvaderos, tintorerías y tejedurías.
Por esta épcoca la ciudad fue visitada por Felipe II, Felipe III y también por su hijo Felipe IV.
Decadencia y ruina de Cuenca
El hundimiento de la pañería conquense fue enorme en el siglo XVII, como consecuencia de la subida del precio de la lana. Esto llevo consigo el descenso demográfico, llegándose en 1694 a la mínima población de 1600 vecinos.
Durante la Guerra de Sucesión la ciudad apoyó a la causa de Felipe V, quién recompensó a sus ciudadanos añadiéndose el título de Fidelísima y posteriormente, el de Heroica, a los de Muy Noble y Muy Leal, que ya ostentaba la ciudad.
En 1763 se crearía la Compañía  General de Comercio, que poco después iría a la bancarrota y al fracaso, desapareciendo.
El Obispo Palafox intentó volver a relanzar la industria lanera con la industria de paños y alfombras. Sin embargo, Carlos IV mediante decreto, suprimía los talleres de Cuenca para evitar la competencia con la Real Fábrica de Tapices.
Siglos XIX y XX
En el siglo XIX queda consituida la ciudad actual, siendo la calle Alfonso VIII su principal vía que comunica con la Plaza Mayor y la hoz del Huécar como la frontera entre las dos zonas de Cuenca.
En estos dos siglos Cuenca sufrirá numerosos percances como la Guerra de la Independencia, que dejará a Cuenca sin muchos de preciados tesoros artísticos, joyas y cuadros, además de ser incendiada; también fueron notables las guerras carlistas y por útlimo, la Guerra Civil.
Cuenca actual
La parte alta de la ciudad deja de ser la arteria principal, dejando paso a la parte baja como centro económico y social. Con la calle Carretería como centro urbano, administrativo y burocrático de la ciudad. La parte alta alberga actualmente la Universida de Castilla-La Mancha, Universidad Menéndez Pelayo,  Archivo Histórico, Parador de Turismo, Ayuntamiento y de reciente creación, el Museo de la Ciencias.

LUGARES DE INTERÉS
Una buena ocasión para acercarse a Cuenca es cuando se celebra la Semana de Música Religiosa, Fiesta de Interés Turístico Internacional, que tiene lugar durante la Semana Santa. Musicólogos, intérpretes y aficionados se dan cita en escogidos escenarios como el Auditorio de Cuenca, la iglesia de San Miguel o el Museo de Arte Abstracto Español.

La ciudad conquense es sólo uno de los muchos puntos de interés que tiene esta provincia. A unos 30 kilómetros de la capital comienza la Serranía de Cuenca, donde podemos admirar el singular paisaje de la Ciudad Encantada, compuesto por las curiosas formas que la erosión del agua y el viento han originado en las enormes piedras calizas, que recuerdan a objetos, animales o figuras humanas. Este sorprendente lugar está abierto durante todo el año, desde las diez de la mañana hasta la puesta de sol, y el itinerario dura aproximadamente dos horas. Aunque resulta fácil encontrar el parecido, hay carteles que van indicando el nombre de cada una de las rocas (los “Barcos”, el “Tobogán”, el “Elefante”, “El Mar de Piedra”, el “Diplodocus”…).

Más al norte, se halla la Reserva de Caza El Hosquillo y la Estación Termal de Solán de Cabras, conocida por su manantial de aguas medicinales. Pueblos serranos nos servirán de guía para descubrir el nacimiento del río Cuervo, un espectacular paisaje de cascadas. También podemos acercarnos a la comarca de La Alcarria, donde encontraremos interesantes localidades descritas en la obra del Premio Nobel de Literatura español Camilo José Cela “Viaje a La Alcarria”.
Desde Cuenca, en dirección sureste, la naturaleza y la arquitectura popular configuran un paisaje único donde riachuelos, cascadas y lagunas dan paso a localidades como Selva Pascuala, Cañete o Moya. Conventos renacentistas, pinturas rupestres y conjuntos monumentales compuestos por alcázares, murallas e iglesias góticas, son algunos de los atractivos. Más al sur, el Parque Natural Hoces del Cabriel forma cortados y roquedos de alto valor paisajístico y natural.

El sector occidental de la provincia nos depara una ruta histórica donde Tarancón, Uclés o Saelices (aquí se encuentran las ruinas romanas de Segóbriga), son algunos de los puntos de interés. La zona sur es la llamada “La Mancha Húmeda”, donde el viaje nos llevará a los molinos de viento de Mota del Cuervo y a los espectaculares castillos de Belmonte y Alarcón. El Parador de Turismo de Alarcón se aloja en esta fortaleza del siglo VIII, un singular lugar para hospedarse.

Si tiene pensado conocer Cuenca observe la posibilidad de alquilar un coche, hay mucho que visitar en la ciudad y en la provincia,  hacerlo con comodidad y agilidad merece la pena, consulte ofertas en alquiler de coches en Cuenca.


SUS CASTILLOS
En la Edad Media la península Ibérica se pobló de castillos siendo más numerosos en la Corona de Castilla. Gran número de restos de estos castillos los podemos encontrar en la provincia de Cuenca, unos aún visitables y otros en ruinas.   En la Sierra de Cuenca hay restos de fortalezas tan importantes como la de Moya, Priego, Beteta, Víllora (recién restaurado) o el castillo y muralla de Cañete, villa medieval por excelencia.   La Mancha es la zona de Cuenca donde más castillos nos encontramos.
Partiendo de Cuenca por la N-420 nos encontramos con el primer castillo, en el municipio de Castillo de Garcimuñoz, villa en la que se puede observar su estructura medieval y que conserva casas solariegas con escudos y rejas renacentistas. El castillo fue construido sobre un alcázar árabe y rehecho por el Marqués de Villena en el S. XV. Se conserva todavía la magnífica puerta de acceso frente a la que cayó herido el poeta Jorge Manrique en una de las luchas nobiliarias del S. XV.
En El Cañavate, pueblo de origen romano, nos encontramos los restos de una antigua fortaleza del s. XIV junto a la ermita de la virgen de Trascastillo del s. XVI y de estructura renacentista.

Alarcón, antigua capital del marquesado de Villena y conjunto histórico artístico en la actualidad, posee uno de los castillos más bellos de la provincia que actualmente se utiliza como Parador Nacional de Turismo. Alarcón estuvo bajo las órdenes de los musulmanes del s. VIII al X. La fortaleza perteneció a la Orden Militar de Santiago. El castillo inició su construcción en el s. XII y contiene rasgos romanos, visigodos y otros elementos de los s. XIV y XV.Este conjunto histórico-artístico alberga el proyecto de las pinturas murales en la antigua Iglesia de S. Juan Bautista, obra de Jesús Mateo y patrocinadas por la UNESCO desde 1997.  Es sin duda El castillo de Alarcón, dominando desde su atalaya al pueblo que lleva su nombre, la construcción más espectacular de la zona. Más aún si tenemos en cuenta que da entrada a través de uno de sus arcos a la población, y que el coniunto se encuentra en lo alto de un cerro, y rodeado por el río jucar, cuyo curso se encuentra muchos metros hacia abajo consecuencia del enorme caño n que ha formado a lo largo de miles de años
Villanueva de la Jara o San clemente demuestran el porqué de su interés turístico en la cantidad de edificios de corte renacentista castellano.

En el extremo suroeste de Cuenca, y dominando el corazón de la Mancha se encuentra Mota del Cuervo. Coronada por molinos de viento se divisa la tierra del Quijote desde la que se llega a la noble villa de Belmonte, sin duda uno de los grandes conjuntos urbanísticos de la provincia; nos referimos por supuesto a su castillo que se conserva en su totalidad y se eleva orgullosamente recreando el espíritu renacentista. La villa natal de Fray Luis de León, Belmonte, posee uno de los recintos amurallados que mejor se conservan en la provincia de Cuenca. El recinto amurallado junto con la muralla y las puertas comunican la villa con el castillo, mandado construir por Don Juan Pacheco. El Castillo, mezcla de lujoso palacio y recia fortaleza, posee artesonados policromados en colores vivos y con motivos geométricos y florales. La habitación del señor es el reflejo del lujo y belleza del castillo, ya que cuenta con una cúpula giratoria adornada con cristales de colores y sonoras campanillas de plata. El castillo además de su gran belleza, era sólido fortín preparado para sostener importantes y duraderos asedios.

SU ARTESANÍA

Muy importantes fueron las artesanías tradicionales de Cuenca, como la alfarería, la forja y el tejido de alfombras. Así, hoy en día, Cuenca tiene muchos y muy buenos artesanos, al igual que establecimientos donde poder comprar sus productos.
Famoso es el "toro", réplica del que se encuentra en el Museo de Cuenca y que data del siglo VII.
La variedad de producción y el número de centros artesanos de la provincia de Cuenca nos lleva a afirmar que hoy es una de las provincias españolas de mayor pujanza artesana

Trabajos de madera (cuenca, Landete, Iniesta, Belmonte, Valera deAbajo, Motilla del Palancar, San Clemente, ...), las fibras vegetales, sobre todo los trabajos con mimbre (Villalba de la Sierra, Priego, Cañizares, Villaconejos de Trabaque, ...), la alfarería popular y la cerámica (Cuenca, Priego, Mota del Cuervo ...), la cantería (Villanueva de la Jara, Huete, ..), del vidrio de Cuenca; los trabajos en cuero de Cañizares, los instrumentos musicales de Casasimarro, los de cera de Albalate de las Nogueras y Tarancón, la taxidermia de Mota del Cuervo, los juguetes, la joyería, los iconos, la fabricación de papel en Cuenca capital o la cuchillería de Minglanilla, son sólo parte de este amplio sector.

SU GASTRONOMÍA
Morteruelo, ajo arriero, chorizos, zarajos, cordero, perdices, truchas, quesos, alajú, junto con excelentes vinos de la tierra y digestivos licores: Resoli y aguardiente de la Sierra, son los elementos fundamentales de la gastronomía tradicional de Cuenca, tan variada como su geografía y que ha estado condicionada a lo largo de los tiempos por sus paisajes y climatología. Tanto la Mancha como la Serranía, fueron configurando una recia gastronomía que tenía como protagonista el pastoreo de ganado trashumante recorriendo ampliamente todas las zonas de la provincia, lo que propiciaba que muchos de los guisos fueran compartidos en unos y otros lugares.
Las carnes que principalmente se consumen son las de cordero y cerdo. El cordero se cocina principalmente asado aunque es frecuente comerlo en caldereta. Las tripas de este animal, bien lavadas y sazonadas, se entrelazan alrededor de un sarmiento y se asan en las ascuas. A esto se le denomina "zarajos", plato típico de Cuenca.
La caza es elemento fundamental en la gastronomía conquense. Liebre y conejo son las especies más abundantes junto con la perdiz, que se come escabechada o con el tradicional guiso de judías. La caza menor es el ingrediente fundamental del plato más tradicional de Cuenca, el morteruelo. De caza mayor se cocina el venado y el jabalí, sobre todo en las zonas de la sierra.
Los variados pastos de la provincia proporcionan un completo alimento para las ovejas, que aportan un excelente queso en todas sus modalidades, aunque sin ninguna duda el más famoso y reconocido es el queso manchego, que compite con los mejores quesos nacionales e internacionales. El queso se suele hacer otoño e invierno ya que es cuando se considera que la leche es mejor calidad. Se puede tomar fresco, curado, en aceite y frito sirve como aperitivo o como delicioso postre acompañado con uva, miel o membrillo.

Junto con los vinos manchegos, el licor por excelencia de Cuenca es el "resoli", bebida digestiva que suele tomarse después de la comida acompañado de postres conquenses alajú, mantecados, suspiros de monja,... El Resoli está compuesto por aguardiente de la sierra, café, esencia de naranja, azúcar y canela en rama.

MONUMENTOS
La Catedral de Cuenca, monumento nacional de estilo gótico anglonormando, ejemplar único en España, que actualmente se encuentra en proceso de restauración, en su interior destaca el renacentista arco de Jamete. Junto a ella se situa el Palacio Episcopal.
La Torre Mangana (la Torre del Reloj),
construida en el siglo XVI, nos recuerda la arquitectura defensiva de la Edad Media y ahora es otro de los símbolos históricos de la ciudad.
Las Casas Colgadas son el monumento más conocido del casco histórico conquense.

EL CLIMA
El clima de Cuenca es mediterráneo continental, con temperaturas frías en invierno y suaves en verano, con una importante oscilación térmica diaria durante todo el año, más acusada en los meses de más calor. Las precipitaciones son más abundantes que en su entorno debido a la orografía montañosa de la Serranía de Cuenca, por lo que se superan los 500 mm presentando un mínimo de lluvias en los meses de verano.

PARA  LLEGAR A CUENCA
La ciudad de Cuenca está situada en la Comunidad de Castilla La-Macha a 165 Km al Este de Madrid y 223 Km. al Oeste de Valencia.
La ciudad de Cuenca se encuentra ubicada en la intersección de las siguientes carreteras:
  N-400: Toledo - Tarancón - Cuenca
 N-420: Teruel - Cuenca - Ciudad Real
 N-320: Cuenca - Motilla del Palancar - Albacete
  N-320: Guadalajara - Cuenca

 

Reserve su coche de alquiler en Cuenca  al mejor precio del mercado, con precios todo incluido. Nuestros coches de alquiler en Cuenca no tienen más de seis meses de antigüedad.

El pago de su coche se realiza siempre en destino, no teniendo que hacer pago online. No hay gastos de cancelación ni modificación y www.avantspain.com pone a su disposición un call center con el que comunicarse por si tiene dudas o por si desea reservar su coche de alquiler en Cuenca  por teléfono. 

Eche un vistazo a nuestra web www.avantspain.com, encontrará los mejores precios online para su coche de alquiler en Cuenca ,así como una flota variada, precios con seguro a todo riesgo incluido, y un servicio óptimo.

 

www.avantspain.com
ha desarrollado para usted un sistema de reservas fácil y rápido con el que reservar su coche de alquiler en Cuenca no le llevará más que un par de minutos.
alquiler de coche Jandía (Fuerteventura)alquiler de coches en Santiago de Compostelaalquiler de coche Puerto Pollensacoches de alquiler Puerto Pollensaalquiler de coche Roquetas alquiler de coches en Fuengirolacoches de alquiler Ávilacoches de alquiler Cala Tarida(Ibiza)coches de alquiler Deniacoches de alquiler Fuengirolaalquiler de coche Deniaalquiler de coche Cala Tarida(Ibiza)coches de alquiler Ávilaalquiler de coches en Cadiz(Estación Marítima)alquiler de coches en Puerto Pollensaalquiler de coches en Fuengirolacoches de alquiler Roquetas alquiler de coche Jandía (Fuerteventura)coches de alquiler Ávilacoches de alquiler Roquetas